noviembre 26, 2009

DE PINTURA


A continuación, un posteo que contiene el texto de presentación a la muestra colectiva de pintura en las Terminales 1 y 2 del Aeropuerto Internacional Benito Juárez de la Ciudad de México.

De Pintura

Hace unos dos años en el museo Carrillo Gil hubo una muestra que se tituló “Pintura estridente”, donde la pintura exhibida veía al graffiti, al cómic y al garabato subjetivo que marca las paredes de los baños públicos como inspiración; esto es, la pintura viendo fuera de sí misma. Como para confirmar esta tendencia, unos meses después en el mismo museo se organizó una muestra de pintura artesanal,naive o popular que mostraba cuadros pintados por gente que no estaba dentro del campo del arte, anónimos sería un término que usaríamos desde la perspectiva del arte. Ver pinturas que no son arte ni aspiran a serlo, dentro de un museo de arte, producía un efecto peculiar muy propio de los retorcidos cuestionamientos de la estética posmoderna.

Para seguir con los giros del baile posmoderno quiero proponer una muestra de pintura que, cosa extraña en estos días, voltea la cara a ver a la pintura como tal, a su historia y sus procedimientos. Que usa la fotografía como una herramienta más del pintor (como en el caso de Abraham Jiménez, Elia Andrade y Cassandra de Santiago ). Pintura que se inspira en la pintura, que ve y toma lo que necesita de la tradición ( como Hazael González, Mauricio Zárate y Viviana Rivera), y la que recupera la capacidad de observación para enfrentar al entorno (como en la obra de Miguel Ángel Ramos, Gustavo Quiroz, Damián Andrade, Enrique Guillén, Dulce Castañeda y Lilia Basulto ). Esta es una propuesta con un objetivo específico, mostrar que la pintura, la que si nace, se alimenta y se rige por los parámetros de la pintura y su historia sigue viva dentro de las nuevas generaciones. La tesis que sostiene a estos pintores, y por lo tanto a esta muestra, es que no es necesario salirse del formato de la pintura para encontrar un camino propio y original. La pintura, para serlo, necesita insertarse dentro de una tradición pictórica o linaje, desde donde abreva y con la cual adquiere su coherencia y su fuerza. Esta selección de pintores muestra un linaje muy específico que se extiende a lo largo de la obra de artistas jóvenes ( el menor tiene 26 y el mayor 36) y un pintor maduro que, en este caso, también es el curador y el que concibió el proyecto. De esta manera tenemos una continuidad entre un pintor de 54 años que mira a la pintura y que encuentra a jóvenes de veinte y treinta años que miran con él.

Los integrantes de la exposición son: Dulce Castañeda Rose, pintora que funda su trabajo en la tradición pictórica del desnudo, pero aquí el ejercicio de la observación se transforma en un proceso obsesivo de construcción y reconstrucción de la imagen que termina confiriendo a sus imágenes una densidad pictórica especial a su obra. Viviana Rivera, pintora que estudió en la Esmeralda y cuya obra recupera la estructura compositiva y el color de Tiepolo, pero desde una perspectiva femenina. Sus cuadros reúnen al Kitsch y a la historia del arte con una soltura digna del más acertado surrealismo. Miguel Ángel Ramos , pintor que ha explorado varios temas como el erótico y los desastres pero que ahora ha derivado en una pintura más madura y eficaz al regresar a la pintura de paisaje, aunque aquí es un paisaje urbano y a veces nocturno. Hazael González pinta retratos desde que estudiaba en la ENAP y desde el retrato busca la pintura. En su última exposición, “Micro, macro y medio” presentó retratos de gran formato como otros hechos en cajetillas de los cigarros Faritos, en una clara e irónica referencia a David Hockney. Conocí a Abraham Jiménez al escribirle un texto para su exposición en la galería la Libertad, de la ciudad de Querétaro. En esa ocasión trabajó retratos de pequeño formato con una maestría impresionante y una serie de complejos cuadros que referían a las alegorías barrocas de Caravaggio a partir de un caricaturesco personaje inventado por el. Esa serie de ambiciosos cuadros ha continuado y se ha decantado pictóricamente en sus últimas piezas. Elia Andrade, trabaja imágenes del cine y las transmuta en pintura. La obra que aquí presenta la trabajó durante el curso de titulación en pintura que tomó conmigo en la ENAP, donde pude constatar su tesón y seriedad ante los retos de la pintura. Lilia Basulto, también egresada del taller de titulación, ha centrado su interés en la identidad femenina relacionada con el mundo de la cocina y la relación con los alimentos. Cocinar y pintar son procesos paralelos, alquímicos, que buscan la transformación de su materia prima en algo superior. Mauricio Zárate, también un ex alumno mío, es un hombre de gran cultura y talento que enfrenta a la pintura desde la memoria de imágenes del cine y la fotografía, pero también desde su larga trayectoria como ilustrador médico en la Facultad de Medicina de la UNAM. Cassandra de Santiago está en el taller de producción en pintura de la ENAP y desde ahí ha construido una propuesta moderna y a la vez pictórica del retrato. Gustavo Quiroz, también en el taller de pintura de la ENAP es un pintor que ve a la tradición oriental a través de los ojos de la tradición occidental, de Monet y Pollock son buenos guías para construir una obra que quiere visualizar el silencio de lo puramente visual. Damián Andrade esta haciendo una obra mirando críticamente el paisaje urbano de la ciudad de México. El último y más joven de los pintores es Enrique Guillén , de quien ví una poderosa primera exposición en el Museo del Chopo, donde hacía gala de una pintura fuerte y fluida, sobre formatos grandes en una grisalla que hacía de su origen fotográfico un pasado lejano. Pintura llena de confianza en sí misma, de erotismo vital y pictórico, anuncia la precocidad de un pintor nato y la continuidad de la tradición de la pintura como arte. A todos ellos me los encuentro como miembros de la misma familia pictórica que a mi me costó trabajo encontrar. Yo que comencé a pintar en los ochenta una pintura abstracta, que después de unos años derivó en un expresionismo transvanguardista (El taller y sus construcciones, Museo Carrillo Gil, 1988) para finalmente encontrar un camino para regresar a la pintura. En ella me los encuentro, a los jóvenes que garantizan la continuidad de este linaje de la pintura.

Aunque estos pintores escogen a la pintura como su medio de expresión y búsqueda, no se olvidan ni cierran los ojos a las variadas expresiones artísticas de nuestros tiempos. Ésta no es una pintura encerrada, sino abierta a lo nuevo. El lugar adecuado para esta muestra es, por lo tanto, un museo de arte contemporáneo, codeándose con las instalaciones y el arte conceptual del momento. Sólo así se podrá leer adecuadamente su propuesta.

Luis Argudín

San Miguel Xicalco

3 comentarios:

Ryuukai dijo...

Prof. soy Pelayo Del Villar Flores del grupo 5503, llevo días buscándolo y no me contesta en su celular y ya le dejé un mensaje para ver qué onda con el ensayo que me pidió. Mi número de celular es: 0445537125398

Strid Perellon dijo...

Veo que usted podría informarme a quién acudir para ofrecer mis servicios como modelo para las clases de dibujo y pintura en la ENAP. Puede informarme o asesorarme de a quién dirigirme, por favor?

FLORENS dijo...

HOLA! Donde podría contactar a Enrique Guillén?